Proclama XII Marcha Carnaval

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Somos el rugir de la montaña que alimenta el espíritu libertario que hoy se mueve por las calles de Colombia; que comprende que nuestros sueños y anhelos por el buen vivir jamás podrán ser asesinados por los tiranos que nos mal gobiernan. Las balas y ordenes de matar jamás doblegaran la conciencia y convicción de quienes decimos basta ya de matarnos, basta ya de robarse el futuro de nuestra niñez y familias. Denunciamos sin miedo que las viejas formas del poder, por más de 200 años, han matado el alma del pueblo. Por eso hoy nuestro grito es contra el tirano y todo lo que encarna: la corrupción, el abuso de poder, el clientelismo, la represión, la muerte, el patriarcado, el militarismo y su hermano gemelo el paramilitarismo, la sumisión, el despojo, el narcogobierno solapado en el asistencialismo, el extractivismo y la destrucción de nuestra historia natural. Podrán cortar las flores de nuestro jardín, pero jamás detener la imponente primavera que hoy le da color vivo a nuestro pueblo. Como el Iguá del Magdalena y como el Ocobo de la meseta ibaguereña, llegamos a crecer y a florecer sin miedo. Hoy proclamamos con alegre rebeldía que no vamos a retroceder jamás ante el tirano.

Somos agua, vida, territorio y la fuerza joven y renovada que construirá una nueva historia, la del buen vivir de nuestros pueblos y la defensa de nuestra madre tierra. Somos la cosecha y el alimento que da vida. No nos quedaremos quietos ante el despojo. La aniquilación de la democracia y las consultas populares, son algunas de las acciones que representan la dictadura mineropetrolera y la captura corporativa del poder institucional; el actual modelo tributario brilla por su abuso, el sistema de salud nos violenta la vida y mercantiliza nuestros mínimos derechos; los bajos salarios y la falta de empleo nos niegan la posibilidad de una vida digna. Estas son solo algunas de las nefatas realidades que padecemos como colectividad y es necesario cambiar.

Somos como la mariposa. Pasamos del inmóvil estado de la pupa, a batir con fuerza, belleza y optimismo, nuestras mejores alas y con ello elevarnos al universo amplio y libre.  Hoy nos levantamos como un pueblo que nada en el grandioso mar de esperanza y dignidad. Somos cuerpo colectivo, la naturaleza misma que se defiende, el pueblo que se levanta con cariño por la vida, esa que como proceso hemos jurado defender. Somos semillas, semillas de cambio. La semilla quieta, reposada y en movimiento que espera el punto y su mayor energía para emerger como pueblos y comunidades que no renuncian a germinar y florecer. Porque la dignidad emerge ante la injusticia, la humillación, el hambre, el engaño, la exclusión y la violencia que contra nuestros pueblos y contra la naturaleza, se ha instalado deliberadamente en nuestra Colombia. Nuestra emergencia es ante todo un llamado alegre, como el que hoy nos convoca, a gritar sin miedo y con libertad, a que haya una sociedad para todos y todas, sin excepción alguna. Esta es parte de la poesía que camina por las calles de Colombia promoviendo cánticos de libertad, dignidad y esperanza.

Somos del agua ¡el agua es vida y salud! Es nuestro verdadero tesoro. Ella en su dinamismo nos enseña que la justicia es también con ella, con la naturaleza. Somos un pueblo que reclama libertad en el desarrollo y en la garantía de  oportunidades para vivir con bienestar psico-social. No dejaremos apagar la llama de la esperanza que nos invita a luchar por el derecho a la salud y a la vida, a pesar del hambre, la falta de agua potable, la precariedad de las viviendas, la inequidad en la distribución de los recursos y la injusticia social perpetuada por el Gobierno. Los asesinos no son solo los integrantes de la fuerza pública que disparan contra su propio pueblo, también los son, y son peores, los que venden el país, concentran las tierras, imponen proyectos mineros contaminantes y la explotación petrolera, fracturan los ríos, fumigan las selvas, se apropian sin rubor alguno del bien público y diseñan la impunidad vestida de justicia a su medida. Por ello, buscaremos como el agua, el ciclo armonioso y respetuoso de la vida, de la solidaridad, de la justicia y de la equidad. No es necesario otra reforma tributaria, es necesaria la reforma del modelo y a eso nos sumamos. Nuestra fuerza más grande es el amor por la vida. Nuestro discurso y acción son parte de la luz que alumbra la oscuridad institucional en las que se soportan las acciones de los tiranos.

Somos colibrí. Y no solo anunciamos el mensaje, también somos el cambio. Como hijos del pueblo y de nuestra madre tierra nos mantenemos en Paro Nacional y vibramos con toda la Colombia digna y altiva que se mantiene en las calles. Salimos a las calles en un carnaval por la vida y las seguiremos llenando de alegre rebeldía. Anunciamos el cambio porque ya lo estamos construyendo. No nos pararán con sus armas y mentiras. Hoy nos movilizamos de modo vigoroso, digno y pacífico para hacer realidad nuestros derechos. Rechazamos y exigimos detener de una vez por todas y para siempre las acciones criminales que reproducen el terrorismo de estado. Exigimos paz con justicia social y ambiental. Demandamos verdad, justicia y reparación frente a los hechos que tiñen de sangre nuestro país y se roban la vida de nuestra gente. Somos los hijos y las hijas de la Gaitana, Dulima y Calarcá. Somos el pueblo unido que marcha, ríe, canta y grita para ensordecer al tirano.

Por la vida daremos todo, a la muerte jamás daremos nada.

Armados de amor, de sueños y de palabra, invitamos al pueblo del

Tolima y toda Colombia para que gritemos y luchemos juntos por la libertad y nuestra dignidad.

 

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