ANLA debe proteger a Jericó, Támesis y el Suroeste de Antioquia

Por: Editorial despierta Jericó, Rodrigo López Estrada


Este mes, febrero de 2021, marcará un hito en la historia de Jericó y del Suroeste por cuenta de la decisión que tomará la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales -ANLA-, en respuesta a la solicitud de licencia para iniciar la explotación minera de la montaña que une a Támesis y Jericó, presentada por la multinacional africana AngloGold Ashanti.

El anterior 27 de enero se cumplió el plazo de dos meses que la ANLA había dado al proyecto Quebradona para adicionar información al Estudio de Impacto Ambiental -EIA- suministrado la primera vez el 27 de noviembre de 2019; en esta ocasión la ANLA no aceptó el estudio por incumplimiento en algunos de los requisitos básicos para un EIA; el 12 de diciembre siguiente la ANLA recibió de nuevo el estudio de la filial de AngloGold Ashanti y el 23 de enero de 2020 dio inicio formal a la evaluación de la solicitud minera.

Luego de la evaluación al extenso EIA y a las dos visitas que profesionales de la ANLA en geología, biología, economía, etc. hicieron, la primera en marzo de 2020 en veredas, a comunidades y a la zona de exploración de Jericó, la segunda en septiembre de 2020 en Támesis, Fredonia y Jericó, llamó la ANLA a representantes de la minera, de CORANTIOQUIA, de la Secretaría de Minas de la Gobernación de Antioquia y de la Procuraduría Agraria y Ambiental de Antioquia para reunirse y entregar 174 requerimientos de información adicional al EIA; este evento duró nueve días y reunió 109 personas; el 27 de noviembre de 2020 se firmó el Acta Nro. 66 donde quedaron definidos los requerimientos que debía presentar la minera en un plazo máximo de dos meses. (Copia del acta 66 en www.despiertajerico.blogspot.com).

La información adicional exigida por la ANLA a Minera de Cobre Quebradona apunta a temas de fondo mal diseñados, desconocidos o simplemente no mencionados por la empresa, para tratar de ocultar las graves e irremediables afectaciones al ambiente y a la vida social y económica de la región.

En esta edición de DESPIERTA JERICÓ publicamos algunos de los requerimientos y podemos ver que la ANLA le exige a la multinacional redefinir la zona de influencia del proyecto que pretendía limitar a algunas veredas de Jericó; el impacto ambiental negativo del proyecto Quebradona llega a las cuencas de los ríos Cartama y Mulatos; la afectación social incluye a Palermo, Fredonia, La Pintada y por supuesto a Jericó y Támesis; la amenaza al agua no es solo la pérdida de la quebrada La Fea, es la contaminación y disminución del nivel de las aguas subterráneas y superficiales, es también la contaminación del río Cauca y el peligro de amontonar 119 millones de toneladas de arenas contaminadas a 2.5 kilómetros del Cauca, que podrían terminar en la represa de Hidroituango como lo indica el señor Procurador Agrario y Ambiental, cuyo concepto se puede ver igualmente en la página web antes mencionada.

No solo el cumplimiento de estos requerimientos necesitaría de muchos meses de estudios, también la ANLA exige “complementar y ajustar la descripción de la geología regional, incluyendo todos los estudios existentes en la zona y ajustándola con el respectivo control de campo”; es decir, en 16 años que AngloGold Ashanti ha explorado la región en busca de oro, se concentró en estudiar la manera de extraerlo de los cinco yacimientos que descubrió en Jericó, sin tener en cuenta la estructura de la montaña y el terreno o geología de la región.

La ANLA ha evaluado en profundidad los estudios de Quebradona, también lo han hecho CORANTIOQUIA y la Secretaría de Minas de Antioquia (documentos en la página web citada). CORANTIOQUIA emitió un Concepto Técnico en marzo de 2020 y alerta sobre la disminución del nivel freático de las aguas subterráneas, su contaminación por drenajes ácidos que pueden terminar en el río Cauca, entre otras graves consecuencias en caso de ejecutarse el proyecto minero.

Por su parte, la Secretaría de Minas hace 545 requerimientos al Plan de Trabajo y Obras del Proyecto Quebradona; en primer lugar, y solo para mencionar algunos de los temas, exige claridad, transparencia y ceñimiento a las normas colombianas en la presentación del Plan; segundo, exige estudios geológicos e hidrogeológicos puntuales y detallados que permitan prever afectaciones regionales; tercero, calcular correctamente la existencia de los recursos y reservas minerales y las utilidades que se obtendrían de su comercialización.

Han transcurrido dos meses para llenar esos enormes vacíos en ambos estudios, es imposible que hayan cumplido todos y los más importantes requerimientos, no lo pueden hacer, no solo por falta de tiempo, sino porque ellos evidencian la destrucción que causarían para siempre a unos municipios y a una región que tienen definida su vocación y cultura desde hace más de un siglo de existencia.

Esa vocación y cultura la han construido generaciones de campesinos e indígenas, comerciantes, artesanos e intelectuales, con amor y honradez, en paz y respeto a las leyes y la moralidad, en convivencia y protección de la naturaleza; esa vocación y cultura han garantizado una vida digna a los pobladores, han proporcionado niveles económicos muy superiores a los que tiene cualquier pueblo minero colombiano. Por todo esto, la ANLA debe proteger a Jericó, Támesis, el Suroeste y el planeta negando la licencia de destrucción.

La partícula PRO sirve para hacer palabras compuestas, es una preposición inseparable y además una ambigüedad porque su utilización deja ver las segundas intenciones tan de moda en los maestros malabaristas del idioma que se consiguen los puestos públicos para llamarse, ya no servidores públicos, sino autoridades públicas, también los descrestadores del dinero que suelen convertirlo en espejos de conquistas y simpatías.

PRO destina capitales para comprar adeptos cuyos fines son superiores a las inversiones: un gran negocio como ocurre con los que invierten en una campaña política y después multiplican jugosas ganancias. Así cualquiera. Res amarrada. Segundas intenciones. Malabaristas, oportunistas, engañadores, distractores que se valen de la amistad para componendas batuteadas por Don Dinero único dios de sus desdichas.

PRO sirve para emprender negocios cuyos fines son individualistas: doy uno y recibo mil, como sucede con las explotaciones mineras, los contratos jugosos provenientes del juego político o las “generosidades” de PROhombres que consiguieron fama y se echaron a reír. El arte de jugar con la necesidad de los demás. Doy pero gano (interés pero no generosidad). Compro pero exploto (codicia, que no derecho). Satisfago pero crezco (riqueza, que no alegría). Gasto pero multiplico (el negocio, no el respeto con la naturaleza, el hombre y la libertad).

Y así es la conveniencia humana de hoy, ley del embudo, invocación del progreso para justificar destrucciones y malquerencias. Soberbias embutidas por la falaz inteligencia, cero amor, puro interés, comodidad. Y se autoestiman no con fe ciega sino por sus mismas codicias. Igualitos a Colón, quieren que la Historia de Jericó comience con su llegada.

Si el mundo va de revés, sus autores van camino a la ruina dice Humberto Eco en Baudolino: no viven libres de sospechas.

Trabajar PRO Jericó es respetar su vida, su libertad, su pasado que hicieron nuestros padres constructores de felicidad y no de codicia que enriquecen a nietos pobres porque nuestras existencias nunca se nutrirán de lo conseguido con malicia.

Anagramas como arma y amar.

Jericó es tierra de encantos, déjennos tranquilos con nuestras actividades culturales, comerciales y económicas que nos bastan y sobra.

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