Lectura del autoritarismo barretista en tiempos de revocatorias de mandato parte i / las directrices del lider

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Por: Diego Alejandro Zuluaga S.


Hace una semana atrás el exgobernador, jefe de las toldas azules en el Tolima y hoy según parece candidato al senado, Oscar Barreto, presentaba a través de una columna de opinión difundida en diversos medios locales, la importancia del “trabajo en equipo” como fórmula para superar las dificultades.

Dicha columna que pareciera fuera un elogio, no al trabajo en equipo, sobre el que aparentemente versa, ni mucho menos a la dificultad, como ya lo indicara de manera sabia el filósofo caleño Estanislao Zuleta, resultó ser una defensa férrea de la administración en cuerpo ajeno de Andrés Fabián Hurtado, y sus palabras son más que preocupantes tanto por la persona que lo indica como por el contexto en el que se desenvuelve.

En el último párrafo de su columna, donde condensa el grueso de su postura, más con virulencia que con agrado estilístico, lanza de una manera casi que dictatorial la directriz de, “abandonar el camino para hacer el mal” y la “unión para hacer el bien”. Estas expresiones denotan una clara negación al derecho a la participación democrática y a la pluralidad política, pilares del Estado de Derecho y una postura autoritaria en la manera de mostrar su poder político frente a una ciudadanía activa que no se encuentra conforme con la administración que vibra.

Poner la Participación política en la disyuntiva temeraria de la lucha entre el “bien y el mal”, en un país como Colombia donde asesinan un líder social cada 3 días precisamente por el ejercicio de la defensa de sus derechos, demuestra el talante parroquial de quien fuera el gobernante de los “hechos”, un líder que se asemeja con sus palabras camufladas en la demagogia a aquel dictador antioqueño de la mano firme y el corazón grande, que niega cualquier principio democrático del Estado Social de Derecho para imponer su Estado de Opinión.

Es necesario recordarle al líder político que, con la Constitución de 1991, la ciudadanía cuenta con herramientas institucionales y mecanismos e instancias para participar e incidir en las decisiones públicas y controlar las actuaciones institucionales. La participación es un rasgo constitutivo de la vida colectiva del país y principio fundamental de nuestro sistema democrático como también lo son el equilibrio de los poderes públicos y el imperio de la ley.

Tal y como lo reconocen las organizaciones sociales que integran “Democracia en Riesgo”, “las decisiones públicas son mucho más acertadas cuando toman en cuenta la opinión, reconocen la situación y atienden las demandas y necesidades ciudadanas. Esto, democratiza la gestión pública y la hace no solo más eficiente y eficaz, sino efectiva y transparente. Todo lo que se predica de un Estado democrático.”[1]

Sin embargo, la postura del líder político del Tolima no va en ese sentido, su columna demuestra con claridad que no le interesa que se realice ningún ejercicio de control administrativo a las acciones de sus pupilos y mucho menos el control político hacia una administración planificada más con fines burocráticos y electorales que para una planeación del desarrollo local. Ese ejercicio de control ciudadano quizá ponga en riesgo el escenario preelectoral en donde él mismo entra en disputa.

La lógica sobre la cual se decanta la limitación al derecho político a la participación democrática, con relación a la revocatoria de mandato, por parte de algunos sectores institucionales y civiles y a los cuales se les hace eco en los medios de comunicación que se convirtieron en parlantes del poder regional, es la pandemia Covid -19. La discusión se ha centrado fundamentalmente en que el incumplimiento de los compromisos del programa de gobierno y de las metas trazadas en el plan de desarrollo, no se han podido realizar porque la pandemia “nos cambió todo”, y en ese todo, que ya algunos preveíamos cuando se estaba formulando el “Plan Ibagué Vibra”, también cabe ahora la excusa para limitar los derechos políticos de la ciudadanía.

Traigo entonces a colación, la columna que hiciera en el marco de la pandemia, el exministro de Salud Alejandro Gaviria en un medio del orden nacional, titulado, “Desigualdad y autoritarismos en tiempos del Covid – 19.”

En dicho artículo se hace alusión al tema del autoritarismo en el marco de la pandemia y al miedo como el elemento motor de la barbarie que pone fin a la democracia y a los derechos humanos, que justifica el poder abusivo y “la aceptación pasiva del autoritarismo (…) La pandemia del miedo, casi sobra decirlo, se superpuso a la del coronavirus.”

Continúa… “En Colombia, para no ir muy lejos, los pesos y contrapesos institucionales se debilitaron durante la epidemia. El control político perdió importancia, se convirtió casi en un ruido de fondo. Decenas de decretos fueron expedidos sin un estudio detallado. Muy pocos hicieron preguntas o señalaron los problemas…, muchos mandatarios locales abusaron del poder. Sin argumentos, sin razones de peso, aprovechándose del miedo y la confusión, instauraron medidas arbitrarias: toques de queda frecuentes, prohibiciones extendidas a la venta de licor, empadronamientos inquisitivos, militarización de barrios y localidades, etc. (…)”

Y finaliza de manera contundente: “La democracia liberal, que sugiere que toda acumulación de poder es perjudicial, empezó a ser vista como un estorbo en la lucha patriótica por combatir el virus.”[2]

Las organizaciones de derechos humanos, integrantes de “Democracia en Riesgo”, señalan con preocupación, a través de un comunicado titulado, “La emergencia por el covid-19 no suspende el derecho a la participación ciudadana”[3], que la vulneración de la participación en tiempos de pandemia, por medio de las medidas de excepcionalidad decretadas en el marco de la declaratoria de emergencia, han limitado los derechos políticos encontrándose en grave riesgo la democracia en Colombia.

En este contexto se hace muy delicado entonces que la participación ciudadana sea referida al parecer del jefe del partido conservador en el Tolima, como una “posición para la alteración y la incitación social”, esta expresión equipara un mecanismo de participación como lo es la revocatoria de mandato, consignado en la ley estatutaria de la participación democrática en Colombia, ley 1757 de 2015, soportada en la sentencia C150 del 2015 de la honorable corte Constitucional, con la revuelta social, que sería necesaria entonces reprimir con el orden púbico.

La ley 134 de 1994 en su artículo 65 es clara respecto a las motivaciones de una revocatoria del mandato, “insatisfacción general de la ciudadanía” o el “incumplimiento del programa de Gobierno.”[4] En este sentido el comité promotor de revocatoria de mandato de Andrés Fabián Hurtado alcalde de Ibagué, inscribió un documento de 107 páginas que soportan estas dos motivaciones, allí se encuentran consignadas las razones del por qué revocar al alcalde de Barreto.

Bienvenido el debate en ese sentido, sobre los indicadores de la gestión institucional que son medibles de manera cuantitativa y observables a partir de documentos institucionales como el “2do Informe de Gestión de la Alcaldía de Ibagué[5]”, expuesto en la rendición de cuentas del 1 de diciembre del 2020, el “Plan Indicativo avance 2020[6]”, o las evidencias de dichos avances en el aplicativo “Al Tablero”[7], relacionados por parte de la Administración Municipal. Esto es lo que hay que discutir.

No es posible que una Ciudad que tuvo que soportar la debacle de los juegos nacionales, en donde según la revista Semana[8] hubo una defraudación de casi $140.000 mil millones de pesos, ahora se le limite, satanice y se le persiga en su legítimo ejercicio a la participación democrática y el control político consignado en la Constitución y la ley, por personas que creen estar por encima de ellas.


[1] https://www.cinep.org.co/Home2/component/k2/833-comunicado-la-emergencia-por-el-covid-19-no-suspende-el-derecho-a-la-participacion-ciudadana.html

[2] https://www.eltiempo.com/politica/gobierno/ensayo-de-alejandro-gaviria-desigualdad-y-autoritarismo-en-los-tiempos-del-covid-19-557991

[3] https://www.cinep.org.co/Home2/component/k2/833-comunicado-la-emergencia-por-el-covid-19-no-suspende-el-derecho-a-la-participacion-ciudadana.html

[4] https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=330

[5] https://www.ibague.gov.co/portal/admin/archivos/publicaciones/2020/31766-REN-20201118135029.pdf

[6] https://www.ibague.gov.co/portal/seccion/contenido/index.php?type=3&cnt=4

[7] http://altablero.ibague.gov.co/FrontEnd2/WebFormHeramientasC.aspx

[8] https://www.semana.com/nacion/articulo/juegos-nacionales-el-desfalco-de-los-escenarios-deportivos-de-ibague/499673/

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