Dato inútil de la semana: ¿De dónde viene la expresión “mandar a alguien a la porra”?

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Por Diego Cárdenas


Del argot militar.

La porra es aquel bastón largo, coronado por una esfera, que solía utilizar el soldado que iba al frente de las bandas militares (ese que se arroja al aire haciendo piruetas). Este soldado, que habitualmente se llamaba “Tambor Mayor” dejaba su porra reposando a la entrada del alojamiento de su batallón o “Plana Mayor”. En esta misma locación, se encontraba la “Prevención” que era el sitio donde se imponían arrestos a los soldados que habían cometido faltas leves.  Otra versión indica que la porra se clavaba en el centro de los campamentos militares medievales, lugar donde los soldados amonestados debían permanecer de pie durante horas.  Así pues, “mandar a alguien a la porra” era sinónimo de castigo o destierro a un lugar miserable.

Como es usual, la expresión empezó a popularizarse fuera de su entorno hasta adquirir los múltiples sentidos que hoy tiene: rompimientos conyugales, discusiones acaloradas y desavenencias en general.

¿No le gustó la explicación?  Pues bien. Ya sabe para dónde se puede ir.

Fuente: El porqué de los dichos de José María Iribarren.

 

Sobre el autor de este disparate:

Arqueólogo de lo impráctico. Magíster en onanismo literario con profundización en divagaciones de letrina. Todavía ve muñequitos.

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